

ona de transición hacia
la meseta, y de gran altitud, no parece que estuviese poblada en
el Paleolítico Superior, por lo que de prehistoria constatada
principiaría en la Edad del Bronce (menhires de Sejos y Valdeolea,
y pinturas esquemáticas en Ruanales (Valderredible).
Asiento bien conocido de los pueblos cántabros (IV-I a.JC),
con restos en los castros de Celada Marlantes y Argüeso, estas
gentes campurrianas fueron las primeras en contener a las legiones
romanas (ruinas de Julióbriga, Camesa-Rebolledo, Santa María
de Hito), construyendo la calzada del collado de Somahoz y los hitos
terminales de la Legio IV Macedónica).
También
fueron estos valles testigos del comienzo de la Repoblación,
en el siglo VIII, con el paso por los altos montes, hacia la altiplanicie
castellana, de grupos cristianos (Carta puebla de Brañosera,
iglesias rupestres de Arroyuelos, Cadalso, Santa María de
Valverde, etc).
Ya en el siglo X, el conde Sancho de Castilla funda el monasterio
de Cervatos que, con el de San Martín de Elines, se reparte
el dominio señorial de toda la zona, que ya en la baja Edad
Media dará paso al señorial de los Mendoza-Infantado
(castillo de Argüeso) o de los Manrique-Aguilar.
Zona de numerosas iglesias románicas (Cervatos, Elines, Retortillo,
Villacantid, Bolmir, Henestrosa, etc) lo es también de torres
defensivas (Proaño, Ruerrero, San Martín de Hoyos,
La Costana, etc). Del siglo XV se conservan interesantes pinturas
murales en varias iglesias de Valdeolea. Y de los siglos barrocos
hay valiosas iglesias y retablos en Reinosa, Montes Claros, Villar,
La Hoz de Abiada, etc y casonas nobles en Naveda, Espinilla, La
Riva, etc.
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